VOLVERÁN LAS OSCURAS GAVIOTAS

Aunque el nombre de la poesía de Bécquer no es exactamente así, he tenido que hacer un pequeño cambio, por analogía con el tema que voy a tratar a continuación y por miedo a que a Ramoncín se le ocurra cobrarme algún canon especial por copiar títulos de autores españoles.

En este caso no se trata de nada relacionado con el amor ni el desamor sino más bien con la represión y el miedo.

Es habitual que las golondrinas lleguen a nuestros balcones y fachadas durante la primavera, pero este año han llegado unas golondrinas un tanto especiales y lo han hecho durante la conocida “Primavera Valenciana.” Esta vez son de un ligero color gris,  han aumentado considerablemente de tamaño y en su cabecita lucen un penacho especial con forma de tricornio. No son golondrinas, ¡Son gaviotas!

Sorprende mucho ver cómo el actual gobierno tiene un especial temor a los movimientos de los ciudadanos, tales como las manifestaciones pacíficas que tuvieron lugar durante el movimiento del 15-M, en las que según las cuentas PoPulares solamente había perroflautas (el nuevo adjetivo para lo que según Franco serían los vagos y maleantes). Este temor aparece porque saben de sobra que a la gente, ya achicharrada por la crisis y el nuevo afán recaudatorio a base de recortes y subidas de impuestos, le falta el canto de un duro para salir a la calle a pedir cabezas; como ya ocurrió con las protestas por la guerra de Irak o con las de los atentados del 11-M.

Llama todavía más la atención que lo hayan hecho justamente cuando tiene su mayor cota de poder el PP, partido antiguamente conocido como Alianza Popular, fundado por el ya fallecido, y último eslabón del Franquismo en democracia, Manuel Fraga. Aunque esto les permite casi hacer y deshacer a su antojo, una de las últimas ideas que han tenido ha sido la de criminalizar y meter en la cárcel a todo aquél que proteste más de lo que se considera oportuno; pero la realidad es aún peor.

Lo que no nos dicen es que dan carta blanca a las autoridades (los actuales grises) para detener y llevar a prisión preventiva a quien les dé la gana o al primero que pillen. Porque si un policía cruzado, con orden de la delegación del gobierno para cargar contra los manifestantes, como ocurrió con los alumnos del Luis Vives en Valencia, dice que te has resistido o te has puesto violento contra ellos, llevas las de perder. Incluso aparecerán otros policías como testigos que ni siquiera estuvieron allí, y se atreverán a decir que, además de violento, portabas armas, que podrían provocar la destrucción del mobiliario urbano y daños personales. Por lo que la pena sería de uno a tres años de cárcel. ¿Quién va ser el guap@ que ahora se arriesga a manifestarse? El precio parece demasiado caro, de uno a tres años de tu libertad por protestar en la calle, contando con que hayas protestado, ya que a lo mejor solo pasabas por ahí.

Ya lo hacía Franco entonces, -al que protesta, a la cuneta.- pero es que ahora aún es peor. Pues pretenden hacer ver que los malos somos los que protestamos. Hacernos creer que nos merecemos lo que tenemos, cuando estamos hasta la “Coronilla” de escándalos de corrupción por todos los sitios, de Izquierda a Derecha sin que a nadie pague sus culpas. Igualmente, pretenden criminalizar manifestaciones pacíficas, llamándolas “resistencia pasiva” y eso porque se les vería mucho el plumero si los llamasen “La quinta columna” aunque ganas no les han faltado.

Tengo 32 años y he nacido en plena democracia, pero he podido leer, escuchar historias de mis mayores, y ver muchos capítulos de “Cuéntame,” como para darme cuenta de que la nueva reforma penal se llama represión y su origen data del 18 de julio de 1936 (PoPularmente conocido como el día del “Alzamiento”)


En formación militar

Desde entonces han pasado 76 años, yo no he vivido ninguna dictadura hasta el momento; pero como decía, no me faltan conocimientos para saber lo que es y poder identificarla cuando la veo, y aún más cuando empiezo a vivirla. De todas formas, por el momento vivimos en un estado de derecho donde existen libertades inalienables, como la libertad de reunión, la libertad de asociación y la libertad de expresión. Una cosa es regular el ejercicio de las libertades en el espacio público y otra es imposibilitarlas totalmente. Criminalizar algo que está reconocido no sólo por la constitución sino también por los tratados internacionales es de dudosa legitimidad.

 De la misma forma que también es de dudosa legitimidad, tal y como establece la nueva reforma, provocar altercados que atenten contra la seguridad, como los ejemplos que mencionaba antes. Ahora bien, tengan cuidado con lo que reforman,  Srs. ministros y diputados del PP, pues la ley se puede volver en su contra.

Si el criminal es el que provoca los altercados, podrían acabar ustedes con los huesos en la cárcel como algún avispado les denuncie. Es decir, si la causa del conflicto es otro de sus recortes, el culpable de los altercados será el que los decida y  apruebe y no los que lo sufran. Además si el culpable ostenta un cargo público de importancia, según el código penal,  las penas son aún mayores, por lo que sean ustedes prudentes, que antes de salir a protestar igual merece la pena denunciar al responsable de mi reacción. Así que mejor será que no provoquen reacciones de las que se tengan que lamentar después.

Este año, para nuestra sorpresa  han vuelto las oscuras gaviotas, hacía 37 años que se habían ido y han regresado con un apetito voraz, con ganas de recuperar todo lo que tenían hace décadas y mantuvieron durante una “Larga Noche de Piedra.” Estas gaviotas, como si se tratase de una venganza, aprovechan su gran número para dejarlo todo lleno de mierda.

Han vuelto las oscuras gaviotas. Pretenden quedarse por mucho tiempo; a no ser que dejemos todo el pescado vendido en las plazas y tengan que marcharse por donde vinieron al no encontrar el alimento que esperaban, una población entera de besugos.